Intervención de Invisibles de Tetuán en el coloquio Repensar los Servicios Sociales. Cuando la participación interpela al trabajo social

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Coloquio organizado por Cuadernos de Trabajo Social (CTS). Repensar los Servicios Sociales. Cuando la participación interpela al trabajo social

Salón de actos de la Facultad de Trabajo Social, Campus de Somosaguas. 7 de abril de 2016, de 12 a 14 h.

Puedes ver el desarrollo de este coloquio en este vídeo

Gracias a CTS por haber organizado un acto tan importante, una de cuyas funciones ha sido crear un espacio para un desarrollo constructivo de una polémica surgida entre la sección sindical de CCOO del Ayuntamiento de Madrid y las comisiones de Antidesahucios, Banco de alimentos e Invisibles de la Asamblea popular 15M de Tetuán (distrito de Madrid). Un espacio que CTS ya había adelantado en su Vol 29, No 1 (2016), a través de su editorial y de los dos textos que iniciaron una polémica hoy elevada a reflexión colectiva.

A continuación la intervención de Invisibles de Tetuán, a través de Jessica y Carlos

1. ¿Cuál es la visión sobre “lo social” que orienta vuestro discurso y vuestra práctica (análisis de la realidad social que efectuáis en relación a la estructura social, las desigualdades y la pobreza)?

Invisibles de Tetuán surge en 2013 a raíz de un intento fallido de la Junta Municipal, entonces en manos del PP, de clausurar el Banco de Alimentos de la Asamblea 15M de Tetuán. Desde entonces estamos en contacto con la realidad más dura de nuestros barrios, fomentando el apoyo mutuo entre aquellas familias, más de 3.000 según nuestras estimaciones, que ven a diario conculcados sus derechos más elementales, adentrándose en la senda de la exclusión social, ante la indiferencia o la atención insuficiente hacia situaciones de clara emergencia social como los desahucios, el corte de suministros básicos, los menores sin una alimentación adecuada, las trabas para acceder a ayudas puntuales y a derechos de subsistencia y reinserción laboral como la RMI, etc.

En definitiva, vidas de privación y de pérdida de derechos que nosotros, hijas e hijos del 15M, vemos ligadas a una sociedad injusta y cada vez más desigual, que genera una inmensa concentración de riqueza y de poder en pocas manos a costa de precarizar la vida de la mayoría de la gente y conducir al paro, la pobreza material y la exclusión a un sector menor pero creciente de población. Algo que es inaceptable y que el pueblo de Madrid, las mujeres y hombres que mantenemos el sentido de nuestra dignidad, tenemos que tratar de cambiar. Con paciencia y tesón porque, como alguien escribió en la acampada de Sol, “caminamos despacio porque vamos lejos”.

2. ¿Cuál es vuestra visión sobre el modelo de Servicios Sociales que viene funcionando en las últimas décadas?

En este marco general, los Centros de Servicios Sociales, según nuestra experiencia personal y de acompañamiento de otras personas, están infradotados en medios y en plantilla, son poco eficaces para resolver los problemas que les llegan y responden más a una concepción de beneficencia y contención de los pobres, que de respeto y búsqueda activa de soluciones dignas para las personas.

Los protocolos adolecen de falta de transparencia e incumplen las propias normas de las administraciones en cuanto a tener acceso a los expedientes o cumplir los tiempos prescritos. No se informa suficientemente y de forma clara sobre los recursos existentes y la forma de acceder a ellos. A veces los papeles “se pierden” o no se hacen las gestiones necesarias. Otras veces se adoptan decisiones que nos parecen arbitrarias o se redactan informes sociales con informaciones inexactas y juicios de valor subjetivos que nos colocan en una situación de indefensión.

El trato personal acostumbra a ser poco empático y, desde nuestra experiencia personal de cientos de casos, tenemos que señalar que no son pocos los casos en los que el trato esté salpicado de comentarios denigrantes y el afán de control adopta tintes policiales, provocando que la persona que acude a los servicios sociales salga de ellos con una situación material igual de precaria pero más dañada psicológicamente. El laberinto burocrático de cumplimentar formularios y recorrer la ciudad acudiendo a registros diversos para poner sucesivas reclamaciones se vive en soledad porque muchos trabajadores sociales no acompañan y, en el caso de que decidamos ir de la mano de personas en nuestra misma situación, seremos considerados sospechosos por no ceñirnos a la práctica común de relación individual y dependiente entre el profesional y quien acude a los servicios. Se nos ha llegado a acusar de que tales acompañamientos pueden ser un acoso a los profesionales, ya que minan la confianza en ellos, que “sí saben” buscar la solución a nuestros problemas. Sin embargo, queremos decir una vez más que nuestra intención, cuando acompañamos a alguien que nos lo pide, no es “asustar” con la fuera del número, porque somos gente de paz y sólo consideramos como enemigas a las élites económicas y políticas que nos expolian.

3. ¿Qué reformas sobre dicho modelo, o qué cambios profundos en la concepción misma de los Servicios Sociales, deberían producirse con el fin de hacer efectivos los derechos de ciudadanía?


Desde la Asamblea Popular 15M de Tetuán hemos planteado a la nueva Junta Municipal y a sus responsables de Servicios Sociales un conjunto de propuestas para mejorar entre todos la situación. Entre ellas, hay una primera de tipo económico: los presupuestos del Ayuntamiento y de la Comunidad de Madrid deberían dar prioridad a resolver las emergencias sociales de la población socialmente excluida. Aunque algo han mejorado en el caso del Ayuntamiento, sigue sin ser de recibo que las Áreas de Seguridad o de gestión económica se lleven más presupuesto que los Servicios Sociales de la ciudad. Asimismo, defendemos que hay que poner freno a las políticas de externalización, reducción de personal y precarización de las condiciones laborales de los propios trabajadores sociales. 

Otro problema central que hay que solucionar es el acceso al empadronamiento ya que no poder hacerlo significa no poseer los más elementales derechos de ciudadanía y no poder acceder a los sistemas básicos de ayudas.

En tercer lugar, la emergencia habitacional. Tras cuatro años de desahucios masivos nos encontramos con la inexistencia de un sistema realista desde las Administraciones que aporte soluciones dignas a las personas que están o han estado en procesos de lanzamiento. Las personas que actualmente se encuentran ocupando una vivienda por la imposibilidad de acceder al mercado de alquiler o a planes municipales de vivienda deben ser incluidas en los planes alternativos para casos de desahucio y no tratadas, como actualmente, desde un punto de vista penal. Desde el grupo Stop Desahucios de la Asamblea 15M de Tetuán se ha preparado una propuesta para los Presupuestos Participativos de 2017 que trata de aportar un granito de arena en este sentido.

Otra propuesta en relación a los Servicios Sociales es que se facilite el acceso, inmediato y sencillo, al informe propio de cada persona, de manera que sepan en todo momento cómo se encuentra la gestión de su caso.

En cuanto a los trabajadores sociales, es imprescindible mejorar el trato personal, que debe pasar por un buen procedimiento de actuación por su parte, independientemente de la “sensibilidad” de cada profesional. Se deben poner límites a las exigencias de información sobre la vida privada de las personas que acuden a los centros; hacer una exposición total y clara del conjunto de ayudas y medios existentes; y facilitar un trato directo desde el primer momento, sin filtros previos, con el trabajador social que lleve su caso. Convendría rescatar, o crearlas si no existen, unas directrices o normas de conducta públicas para los trabajadores sociales, de modo que se pueda exigir una rendición de cuentas en base a ellas.

Por último, las personas en situación vulnerable deben poder ir a los Servicios Sociales, si así lo desean, acompañadas de otras personas. No se busca con ello “intimidar” a nadie, sino fomentar la ayuda mutua, a fin de superar la compleja maraña legal y la desinformación, compartir nuestras experiencias y saberes comunes, y darnos apoyo moral en unas situaciones que provocan mucho desgaste psicológico.

4. ¿Crees que se podría democratizar la gestión de los Servicios Sociales mediante la participación en la misma de todos los implicados (usuarios, profesionales, vecinos)? ¿De qué manera?

Desde la Asamblea Popular de Tetuán no entendemos la respuesta inicial defensiva que han adoptado bastantes trabajadores sociales de nuestro distrito cuando hemos planteado participar en la evaluación y planificación de las políticas relacionadas con la exclusión social. Nuestro objetivo es defender y mejorar el funcionamiento de unos servicios públicos que entendemos son de todos, profesionales, vecinos y responsables políticos, pero de ninguna manera coto privado de los primeros.

En las reuniones de Invisibles hemos contado con trabajadores sociales que nos han aportado información muy valiosa. También hemos colaborado con el Foro ServSocial, que ahora participará estrechamente con los grupos de Invisibles de Tetuán, Hortaleza, Villaverde y Coslada en una Campaña RMI que estamos preparando. Pero, sobre todo, tenemos esperanza de que, tras el cambio de gobierno municipal, se amplíen las vías de diálogo y colaboración. En esta línea llevamos trabajando ya varios meses en nuestras conversaciones con la Junta de Distrito, a fin de poner en marcha una Mesa de Exclusión social y Emergencias, con la presencia de todos los agentes implicados, que permita evaluar y planificar democráticamente las políticas públicas y las prácticas vecinales orientadas a solucionar el problema de la exclusión.

Desde nuestra experiencia de más de cuatro años de auto-organización, creemos que las personas que padecen pérdida de derechos no son el problema, sino parte de la solución. Será a partir de sus testimonios y con su participación como encontraremos la mejor solución a sus problemas. Y si a ello unimos la existencia de espacios de uso y convivencia vecinal, como pueden ser el Centro de Desarrollo Comunitario de Tetuán o el Espacio Social Ocupado de la Enredadera, pues tanto mejor. Porque estas experiencias demuestran que la convivencia y la autogestión vecinal son posibles, que favorecen la dignidad de las personas y el respeto de la diversidad cultural, y son el mejor antídoto contra la soledad, la ignorancia y el miedo.

Por último, nos gustaría terminar por donde hemos empezado. Ojalá que seamos capaces también de unir nuestras manos y enfrentarnos todos unidos, profesionales, responsables políticos y personas afectadas, a las causas de fondo que originan exclusión, como son la acaparación de renta, riqueza y poder por unos pocos, o el paro y la precariedad laboral de muchos, o la falta de vivienda social, de ayudas puntuales en situaciones de emergencia o la no cobertura de rentas mínimas y apoyos personalizados para quienes han sido excluidos y reclaman, simplemente, vivir con dignidad. Muchas gracias.

5. Tras esta presentación de la experiencia de Invisibles de Tetuán se proyecto un breve vídeo que terminaba proponiendo que

pero también podemos soñar que al final de la presente legislatura, en 2019, se produjeran algunas de las siguientes noticias:

El gobierno de Ahora Madrid, con el apoyo del Partido Socialista, cumple su promesa electoral de facilitar la participación de las personas en situación de vulnerabilidad en el diseño y planificación de las políticas sociales… En particular, en el distrito de Tetuán funciona a pleno rendimiento la Mesa de Exclusión Social y Emergencias, donde los responsables de la Junta, los profesionales de servicios sociales y las personas y colectivos afectados por problemas de exclusión evalúan y programan de forma conjunta las políticas sociales del distrito.

El presupuesto municipal de Madrid da un vuelco de mil millones de euros en favor de la promoción de empleos dignos, de un amplio parque de viviendas en alquiler social garantizado y de la atención a hogares en situación de emergencia social mediante la ampliación de los recursos y plantillas dedicadas a Servicios Sociales… El dinero se obtiene gracias a la derogación del Plan de Ajuste de 2012, la renegociación del pago de la deuda y la reducción de las partidas dedicadas a Seguridad y Gestión presupuestaria, entre otras.

Todos los partidos presentes en el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid que, salvo el PP, firmaron el Pacto contra el hambre en mayo de 2015, cumplen su compromiso de habilitar un fondo suficiente para cubrir las emergencias alimentarias… De acuerdo con dicho pacto, se garantiza la participación de las personas afectadas en el seguimiento, evaluación y ejecución de los bancos de alimentos.

Los responsables públicos de Madrid asumen su lugar dependiente y de escucha en relación a los vecinos y vecinas de Madrid, que se convierten en principales protagonistas del desarrollo de la ciudad. Siguen así la petición de Manuela Carmena, cuando en el discurso de investidura les recordó que… ‘Tenemos que gobernar escuchando porque somos sus servidores, que nos tuteen, que sepan que somos para ellos, en la línea que ellos nos digan'”.

Desigualdad y exclusión en España

Carlos Pereda, del Colectivo Ioé y miembro de Invisibles de Tetuán, reflexiona sobre la desigualdad y exclusión en España a partir del Barómetro Social de España.

Se ofrece un marco interpretativo de las tendencias económicas y sociales experimentadas por España en las últimas décadas, cuyo resultado ha sido una sociedad profundamente desigual, jerarquizada y excluyente.

Descargar el documento

http://invisiblesdetetuan.org/desexclu.pdf

Convocatoria para poner en marcha la Campaña RMI

El próximo viernes, 8 de abril, a las 6 de la tarde nos encontraremos los colectivos que hemos decidido participar en la Campaña propuesta por la Red de Invisibles de Madrid, cuyo objetivo fundamental es llegar a los hogares en situación de emergencia social que no acceden a los derechos establecidos para ellos por la Ley de 2001, a fin de exigir su cumplimiento inmediato. La reunión-asamblea tendrá lugar en el EKO de Carabanchel, primera planta (Calle Ánade, 10, Metros Urgel y Oporto).

Enviamos esta convocatoria a todos los grupos a los que hemos invitado a participar, a fin de informarles de los resultados conseguidos. Se han sumado hasta varios colectivos (ver más abajo) que han introducido modificaciones en los dos documentos iniciales de la campaña (ver PDFs). Bastantes grupos todavía no se habían decidido a fecha 1 de abril y otros prefieren no participar por diversos motivos.

 

Orden del día de la asamblea

 

  • Presentación de los participantes (20’).
  • Planteamiento y objetivos de la Campaña (ratificación del documento 1, ya trabajado por internet, con eventuales modificaciones de última hora).
  • Propuestas para desarrollar el primer objetivo de la Campaña (“informar y movilizar a los sectores sociales en situación de emergencia en torno a su derecho a percibir la RMI y los programas de acompañamiento personalizado para la inserción social y laboral”. Se ruega llevar ideas preparadas, a partir de las cuales trataremos de llegar a acuerdos de tareas a realizar y quiénes las llevarán a cabo.
  • Cómo nos vamos a organizar para llevar adelante la Campaña.

 

Colectivos que han decidido participar en la Campaña

 

  • Red Invisibles, de las Asambleas 15M de Villaverde, Hortaleza, Coslada y Tetuán.
  • Movimiento ATD Cuarto Mundo España.
  • Observatorio de la Exclusión Social y los procesos de Inclusión en la Comunidad de Madrid (OEISM).
  • Foro SERVSOCIAL Madrid.
  • Red de la Carta contra el Hambre de Madrid.
  • Asociación Ventilla-Almenara.
  • Cristianas/os de Base de Madrid.
  • Red de Solidaridad Popular de Latina-Carabanchel.
  • Asamblea 15M del Barrio del Pilar (pendiente, acudirán a la asamblea).
  • Anticapitalistas (pendiente, acudirán a la asamblea).
  • Apoyan (sin implicación activa): Federación Regional de Asociaciones de Vecinos, Mesa de Defensa de la Sanidad Pública (Marea Blanca) de Madrid, Espacio Común 15M …

 

Nos vemos en EKO Carabanchel el próximo viernes, a las 6 de la tarde. Conviene llegar a tiempo para agilizar la asamblea.

 

Un fuerte abrazo,

Invisibles de Madrid

 

DOCUMENTOS ADJUNTOS

Campaña RMI_Un derecho fallido a rescatar Campaña RMI_Información básica

Presupuestos participativos en Tetuán, Arganzuela y Usera

Carlos Pereda*

La asamblea 15M de Tetuán ha participado activamente en los primeros Presupuestos Participativos de Madrid, desarrollados entre agosto de 2015 y marzo de 2016. Además de presentar algunas propuestas, hemos participado en el grupo motor y hemos acudido a los foros generales donde se tomaban las decisiones de forma asamblearia (autorreglamento y calendario, priorización de criterios, deliberación en torno a las propuestas, etc.).

Tanto en Tetuán como en Arganzuela y Usera, donde se han desarrollado procesos similares, la experiencia ha sido positiva, aunque también llena de dificultades, sobre todo por la inexperiencia de los participantes y la falta de recursos y medios de comunicación para difundir la idea entre el vecindario.

En los tres distritos se partía de que eran experiencias piloto, con vistas a los Presupuestos Participativos a mayor escala que tendrían lugar en Madrid el año siguiente. Por ello, en enero de 2016 nos reunimos los tres grupos motores a fin de evaluar el trabajo y comunicar los resultados a los responsables del Ayuntamiento (áreas de Participación y Coordinación Territorial). Sin embargo, estas áreas hicieron oídos sordos a nuestra petición y lanzaron los nuevos Presupuestos Participativos de 2017 sin conocer lo ocurrido en los distritos pioneros.

Cuando finalmente nos citaron el día 3 de marzo, volvieron a anular la cita de forma unilateral porque esa misma tarde habíamos convocado en la Casa del Reloj una jornada de información y debate público sobre nuestra experiencia (Socializando saberes. Presupuestos participativos en Madrid).

En esta jornada, a la que acudieron representantes del Ayuntamiento y de las juntas de los tres distritos, mostramos nuestra disconformidad con la forma como se habían diseñado los Presupuestos Participativos de la ciudad de Madrid. Tanto el calendario como los criterios de aplicación y en general la gestión centralizada del proceso se habían decidido de arriba-abajo, sin debate abierto con la ciudadanía y los movimientos sociales. Algo que resulta poco coherente con una iniciativa que se caracteriza por su orientación participativa en todas sus fases, máxime en la etapa de diseño general, cuando se deciden las cosas más importantes. Entendemos que la iniciativa surja del nuevo ayuntamiento y que tal iniciativa cuente con un marco general presupuestario y de calendario. Pero incluso ese marco debería debatirse abiertamente con la ciudadanía y no solo con los partidos con representación parlamentaria (que también).

La voluntad política de ensanchar la democracia, abriendo vías de intervención directa en los asuntos públicos se enfrenta a la cultura de la dependencia y la acaparación de poder por parte de los partidos, que tienden, en el mejor de los casos, a introducir vías domesticadas de participación, ya se trate de los nuevos Presupuestos Participativos o del Reglamento de Funcionamiento de los Foros Locales (centralizados y no vinculantes).

La evaluación de los Presupuestos Participativos de Arganzuela, Usera y Tetuán, llevada a cabo por sus tres grupos motores, dio lugar a un conjunto de reflexiones y propuestas que probablemente habría venido bien incorporar a los presupuestos más grandes para la ciudad de Madrid. Son los siguientes:

Control ciudadano en todas las fases del proceso: no solo autorreglamentación inicial, sino procesos de decisión asamblearia de los pasos que se vayan dando y posterior votación final de las propuestas. En los tres distritos hemos logrado esto mediante foros abiertos a la ciudadanía en los momentos decisivos del proceso (aprobación del reglamento, priorización de criterios, evaluación inicial de las propuestas) y mediante la fase de votación final (por vía informática o presencial).

Tiempos mínimos suficientes para desarrollar sin agobios las diversas fases del proceso. En especial, es importante disponer de un tiempo amplio en la primera fase de difusión y presentación de propuestas. La difusión implica, entre otras cosas, información mediática y presencial, explicando el sentido de unos presupuestos participativos, abriendo procesos de diagnóstico participativo de las necesidades más urgentes, etc.

Combinación de espacios de debate y decisión virtuales y presenciales, abiertos a toda la ciudadanía interesada. Abrir procesos deliberativos en torno a los principales problemas de la ciudad/distritos (diagnósticos participativos) y sobre las posibles propuestas para abordarlos nos parece fundamental.

Medios y presupuesto suficientes para difusión y comunicación del proceso a todo el vecindario… Lo que implica, entre otras cosas, apoyo informático, acceso a medios de comunicación (gabinetes de prensa y medios, para el conjunto de Madrid y para cada distrito), etc., así como la formación en metodologías participativas, tanto de los grupos motores como de los equipos municipales que se impliquen en el proceso. Es necesario asegurar estas vías de información y formación a fin de asegurar la participación del vecindario.

Cooperación activa de las instituciones públicas en los Presupuestos Participativos, para aportar ayuda técnica y presupuestaria, canales de difusión, etc., facilitando así el desenvolvimiento del proceso, cuyo protagonismo principal debe estar en manos de la ciudadanía que quiera participar. En este sentido, el papel de grupos motores, formados por personas voluntarias y con apoyo técnico del Ayuntamiento, puede ser un medio muy útil para asegurar la articulación entre el vecindario y las instituciones, tal como ha ocurrido en nuestros tres distritos. n

*(Invisibles de Tetuán,
sociólogo del Colectivo Ioé)

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Invisibilidad y Transparencia

El problema de la pobreza es que se la quiere hacer invisible.

El problema de la pobreza es que se la quiere hacer transparente.

Parece lo mismo, pero no lo es. Para nada.

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Cuando hace 2 años comenzó la trayectoria del grupo de Invisibles de Tetuán, el primero de varios que posteriormente han ido apareciendo con el mismo nombre en la Comunidad de Madrid, fue en respuesta al ninguneo y la invisibilización de quien entonces estaba en la Junta Municipal: para justificar el intento de cierre del banco de alimentos autogestionado que llevaba unos meses en marcha, la concejala se refugiaba diciendo que “en Tetuán no hay casi gente pasando hambre, ni que no pueda pagar las facturas; en todo caso lo que hay es mucha picaresca”. Estaba claro que no había paseado mucho por las calles del distrito en las que quienes allí vivimos hemos ido encontrando a lo largo de los años cada vez a más gente rebuscando en la basura. Pero sobre todo, con esta sentencia mostraba que tampoco tenía interés en abrir los ojos a la realidad, y que de hecho esta le molestaba. Por eso su respuesta frente a las necesidades puestas en evidencia por el banco de alimentos fue, simple y llanamente, tratar de cerrarlo. Una manera eficaz de mantener su apuesta por la invisibilización de la pobreza: ojos que no ven, sociedad que no siente.

Frente a esta ceguera que se quería imponer, la respuesta fue clara: una campañaen la que poner rostros, cifras e historias a estas realidades cotidianas para tantas y tantos. Y un mensaje claro: las gentes invisibles quieren dejar de serlo, quieren ser reconocidas, cuidadas y, sobre todo, respetadas.

Invisibles, nunca más.

Frente a este impulso desde abajo por dejar de ser invisibles, desde las instituciones y el mundo profesional avanza otra dinámica de visibilización: la imposición de la transparencia, el intento constante de llegar a tener un conocimiento lo más amplio posible de la vida y las costumbres de estas gentes confinadas a los márgenes, o al menos de determinados aspectos de ella. Estas personas que viven en pobreza resultan así invisibles para la sociedad en general, pero los dispositivos que les atienden ansían siempre saber más y mejor de ellos, quitar de en medio todas las opacidades, mentiras y medias verdades que sospechan que pueden darse. Con la excusa de necesitar conocer la realidad lo mejor posible, el derecho a la intimidad salta por los aires: si quieres ayuda, tienes que estar dispuesta a dejar a que quien la gestiona pueda rebuscar la información “pertinente” en tu vida, siempre con la desconfianza a cuestas, “porque siempre te mienten, te dicen lo que quieres oir”. Esta frase due el consejo que un compañero me dio el día que empecé a trabajar en un Centro de Drogodependencias. Cuando la escuché, me pareció una falacia; al cabo de un tiempo descubrí que tenía mucho de verdad, pero que faltaba gran parte de la explicación: ante la dinámica “policial” y de cuestionamiento continuo de los profesionales, quienes acudían a nosotros se defendían protegiendo su intimidad y mostrando la realidad más adecuada para conseguir el apoyo que andaban buscando. Nada extravagante, por otro lado, pues anda que no decoramos la realidad unos y otras, por ejemplo, cuando nos relacionamos con nuestros jefes, para así conseguir su aprobación, reforzar nuestra buena imagen o evitar críticas.

Pero cuando vives en pobreza ese es otro derecho que no tienes. La invisibilidad social se complementa con la transparencia total demandada por los servicios especializados en atenderte, como si así se mantuviera el equilibrio: frente a la opacidad social absoluta, la mirada técnica vigilante que pretende atravesar todas las capas protectoras. Además, este conocimiento en profundidad que se pretende de determinados aspectos de la vida de “los pobres” no se construye a partir de la confianza, lo cual podría tener sentido y, sobre todo, ser menos hiriente. Porque el baile de profesionales, mayor además en los lugares de mayor vulnerabilidad, implica que cada pocos meses tienes que estar de nuevo abriendo tu vida y precariedades a nuevos profesionales que aterrizan en servicios en los cuales ni ellos mismo saben cuanto tiempo van a poder estar.

Pocas veces se ha señalado, pero esta búsqueda de la transparencia, termina siendo una de las causas de la persistencia de la pobreza y la exclusión. Su obsesión por evitar engaños y conocer todas las circunstancias determinantes termina poniendo en evidencia las fragilidades, bloqueos y contradicciones cotidianas de aquellos a quienes no les queda otra que buscar en el día a día como salir de los mil y un problemas que tienen. Las soluciones que encuentran nunca son las ideales, y hay muchos elementos de su vida que quieren ocultar (como nos pasa a todas, la transparencia total es insoportable). Pero esta mirada inquisidora no acepta detenerse en su búsqueda de “la verdad”, y termina iluminando no las capacidades y fortalezas de la gente, sino principalmente sus miserias y debilidades. Así, finalmente, fuerza la ruptura del vínculo que podría hacernos sentir parte del mismo caminar y facilita el que se pueda señalar a quien se queda en el camino como único/a culpable de lo que le pasa: bajo la lupa quedan expuestas todas las pruebas que muestran que no hace lo suficiente, que no sigue la indiciaciones, que no quiere, en definitiva, salir adelante.

¿Qué pasaría si aplicáramos la lupa en sentido contrario? En caso de que se hiciera, podríamos descubrir como los propios mecanismos administrativos y las condiciones establecidas para dar ayudas, determinadas siempre desde despachos a los que la realidad les queda demasiado lejos, incitan constantemente a quienes no tienen otra opción que solicitarlas a plantearse cómo poder construir un relato que presentar que pueda superar todas las barreras de acceso. Aún así, muchos y muchas se aferran a ir siempre “con la verdad por delante”. Desgraciadamente, cuando los problemas y dificultades se acumulan, esto no es garantía de conseguir lo que se necesita, e incluso puede suponer ponerse en riesgo.

Un ejemplo que se presentó hace unas semanas en un foro en Madrid: “Muchas veces te cuestionan tu verdad, pero también te obligan a mentir para conseguir ayudas. Por ejemplo, si tienes un trabajo temporal mal pagado y por eso tienes un complemento de la RMI, tienes que firmar que vas a buscar mejora de empleo. Pero si encuentras uno en el que te pagan 50 euros más, pierdes la RMI, y con ello el complemento para el comedor, y la ayuda de libros… ¿Cómo vas a buscar un trabajo así? Pero tienes que firmar o no te dan la ayuda”.

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Quienes viven en pobreza no quieren ser invisibles, sino sostener una mirada respetuosa del resto de la ciudadanía.

Quienes viven en pobreza no quieren ser transparente, sino poder decidir a quién abrir su intimidad, poder construir relaciones en la confianza.

Ni invisibles, ni transparentes. Que no es lo mismo ni es igual.

El hambre y la pobreza severa en Madrid*

Una de las necesidades más apremiantes de los seres humanos es la alimentación, sin la que no podemos sobrevivir. Por eso, el derecho a la alimentación, la disponibilidad de alimentos en cantidad y calidad suficientes, aparece como un derecho fundamental que España, como país, se ha comprometido a garantizar en el marco de Naciones Unidas. Para hacer efectivo este derecho, el primer problema con el que nos encontramos es que no sabemos cuántas personas están malnutridas porque las encuestas de España y de la comunidad de Madrid no registran esta información con suficiente precisión y, como dice el refrán, “ojos que no ven… corazón que no siente”. Sin embargo, hay claros indicios de que el hambre afecta a un sector relativamente amplio de población, que se ha incrementado de manera notable en los recientes años de crisis.

Un indicio directo son las personas que reciben alimentos en las instituciones y bancos de alimentos, más de 100.000 en Madrid según los datos recabados por la Red de Investigación y Observatorio de la Solidaridad, a partir de informes del Banco de Alimentos, Cáritas y Cruz Roja. Una cifra que, aun siendo elevada, probablemente se queda corta si tenemos en cuenta un indicador indirecto que conocemos mejor: la escasez de recursos económicos de muchos hogares a causa del paro, el empleo precario y los recortes sociales. Evidentemente, la falta de alimentos tiene que afectar sobre todo a aquellas familias cuyos ingresos económicos son tan bajos que no pueden hacer frente a sus necesidades básicas, no sólo de alimentación sino también de vivienda, vestido, transporte, electricidad, agua y cualquier otra cosa que se tenga que comprar con dinero. Los datos que se recogen a continuación pretenden aproximarnos a esa población abocada a vivir en una situación agobiante de falta de ingresos.

En primer lugar, el paro:

  • Según la Encuesta de Condiciones de Vida, uno de cada diez hogares de Madrid emplea menos del 20% de su fuerza de trabajo, en la mayoría de los casos porque todas sus personas activas están en paro. Es lo que Eurostat, la oficina de estadística de la Unión Europea, llama “hogares con baja intensidad laboral”, un indicador que sitúa a España a la cola de los 28 países europeos, solo por delante de Grecia e Irlanda. ¿Cuántos hogares de Madrid se ven afectados por esta situación de paro masivo?: 240.000 según la última Encuesta aplicada en 2014, donde viven 612.000 personas. Desde 2009 estos hogares se han incrementado un 88%.
  • Podríamos pensar que, después de todo, las personas en paro están cubiertas por la prestación de desempleo. Pues no, la mayoría no tiene esa cobertura: si cruzamos los datos de la EPA con los de la Seguridad Social, el 55% de las personas en paro de Madrid, 334.000 en números absolutos, no recibe ninguna prestación, ni contributiva ni asistencial. Son sujetos en búsqueda y disposición para trabajar pero que no tienen oficio ni beneficio y se ven obligados a malvivir de sus exiguos ahorros, del apoyo de los parientes y amigos, de las ayudas privadas de ONGs, de la mendicidad, de la rebusca en la basura o de cualquier otra fórmula que les permita mantenerse en pie. Ese colectivo se ha incrementado un 54% desde 2009.
  • El grupo social más afectado por el paro es la juventud: desde el cuarto trimestre de 2011 en que se inició la última legislatura del PP hasta el tercer trimestre de 2015, la comunidad de Madrid ha destruido 154.000 empleos de quienes tienen entre 16 y 34 años. ¿Alguien se puede extrañar de que nuestra juventud, dicen que la mejor formada de la historia, tenga que emigrar a Alemania, Reino Unido o Francia? De paso, además, se reduce artificialmente la cifra de paro en nuestro país al dejar de contar como desempleadas las personas que se van a trabajar a otro país.

En segundo lugar, están los salarios bajos o la llamada pobreza laboral:

  • A partir de la última Estadística de salarios de la Agencia Tributaria, sabemos que la cuarta parte de las personas empleadas en la comunidad de Madrid percibe retribuciones, en cómputo anual, por debajo del Salario Mínimo Interprofesional y que el 15% cobra menos de la mitad del Salario Mínimo, o sea, por debajo de 322 euros/mes.
  • Interesa especialmente este último grupo de asalariados muy precarios, porque ¿qué vida se puede construir y qué nivel alimentario pueden tener los hogares con ingresos salariales por debajo de 322 euros/mes? Una situación que afecta a 405.000 trabajadoras y trabajadores de Madrid que seguramente alternan períodos de paro con empleos de temporada, a veces de cortísima duración y poco retribuidos. El peso de este colectivo en la población asalariada madrileña ha crecido un 15% en los últimos cinco años y es quizás el que permite a algunos políticos alimentar la ilusión de que estamos saliendo de la crisis.

En tercer lugar, las pensiones que perciben 1,2 millones de personas mayores en nuestra comunidad y representan un ingreso importante para muchos hogares:

  • Pero también en este caso la cuarta parte de esas pensiones se sitúa por debajo de la Pensión Mínima de Jubilación fijada por el gobierno y el 12% cobra menos de la mitad de la Pensión Mínima, o sea, por debajo de 346 euros/mes.
  • Este último tramo de 145.000 pensiones muy muy bajas, en aquellos casos en que no disponen de otros ingresos en el hogar, se tiene que encontrar muy probablemente en situación de déficit alimentario.

Por último, la Renta Mínima de Inserción de la Comunidad de Madrid:

  • Esta renta se considera un derecho de última instancia para personas en situación de extrema necesidad, un objetivo que parece muy razonable. Sin embargo, aparte su baja cuantía (388 euros mensuales por hogar en 2014), sólo llega a la sexta parte del colectivo que pretende proteger, como veremos más adelante.
  • La mayoría de las solicitudes de RMI son rechazadas en la fase de tramitación, que además es lentísima, por lo que muchas familias en situación de extrema necesidad (también alimentaria) se desesperan en el proceso y lo viven habitualmente, no como un derecho, sino como una carrera de obstáculos.

Todas estas situaciones apuntan a la existencia de hogares con muy bajos ingresos, es decir, hogares pobres, de los que nos informa con precisión la Encuesta de Condiciones de Vida, del Instituto Nacional de Estadística. Los indicadores más importantes para la comunidad de Madrid son los siguientes:

  • El 14,7% de los hogares se encuentra en riesgo de pobreza y el 5,2% en situación de pobreza severa. Este último grupo es el que más nos interesa ya que recoge a aquellas familias cuyos ingresos medios se sitúan por debajo del 30% de la mediana de ingresos, es decir, por debajo de 339 euros/mes por unidad de consumo en 2014. Se trata de 000 hogares (332.000 personas), que han aumentado un 79% entre 2009 y 2014, y que perciben unos ingresos bajísimos con los que es imposible vivir y comer en condiciones dignas. Gran parte de estos hogares muy pobres ya no responden a la imagen tradicional de los pobres de solemnidad sino a familias muy normales que se han visto afectadas por situaciones de desempleo de larga duración y han dejado de percibir la prestación de desempleo u otras ayudas públicas; entre los grupos especialmente afectados, están la inmigración no comunitaria y las familias monoparentales, en su mayoría madres solteras, separadas o viudas con hijos pequeños.
  • Otros datos de interés de la Encuesta de Condiciones de Vida son que el 34% de los hogares de Madrid llega con dificultades a fin de mes y el 37% no tiene capacidad para acometer gastos imprevistos. Casi una de cada cinco familias reconoce que llega a fin de mes “con mucha dificultad”, lo que en alguna medida también tiene que incidir en su dieta alimentaria.
  • El 8,5% no puede mantener la vivienda con la temperatura adecuada en los meses fríos, es decir, padece pobreza energética.
  • El 8% no puede pagar las cuotas o gastos fijos asociados a su vivienda, situación que está en el origen de los desahucios y afecta a casi 200.000 hogares de nuestra comunidad.
  • Y el dato más relacionado con la alimentación: un 2% -121.000 personas- no puede permitirse una comida de carne o pescado al menos cada dos días.

Se podría pensar que todas estas situaciones de pobreza y carencias materiales son inevitables pero no es así. El problema es el reparto. Y aquí, para terminar, podemos hacer un poco de ciencia-ficción, por llamar así a algo que los poderes establecidos consideran iluso, utópico o ingenuo pero que, en mi opinión y creo que también en la de quienes participan en la Plataforma contra el Hambre de Madrid, debería ser el principal objetivo de la política: conseguir una distribución equitativa de la riqueza que nuestra sociedad es capaz de producir.

Según la Contabilidad Regional de España, la comunidad de Madrid es la que tiene más renta por persona, exactamente 31.000 euros “per cápita” en 2014. Teniendo en cuenta que el tamaño medio de los hogares es de 2,6 miembros, si esa renta producida en nuestra comunidad se distribuyera a partes iguales entre todas las familias supondría unos ingresos de 81.000 euros/año, o 6.750 euros/mes. Evidentemente de ahí podríamos detraer los impuestos necesarios para las políticas sociales que benefician a todos y todavía nos quedarían unos recursos sobrados para vivir con dignidad. Pero esto no cuadra con la partida de beneficios de las empresas que en el mismo ejercicio de 2014 han acaparado el 40% de la renta producida en la comunidad (77.300 millones de euros); ni cuadra tampoco con el sistema fiscal regresivo existente en España, ni con las últimas reformas laborales, ni con los recortes de las políticas sociales para pagar la deuda, etc., etc., etc. Excusas no les faltan para justificar la desigualdad, la pobreza y, en última instancia aunque se trate de ocultar, el hambre de los sectores más frágiles y excluidos.

Un segundo dato muy positivo de Madrid es que registra el salario medio más elevado de todas las comunidades autónomas, exactamente 24.576 euros/año, o 2.050 euros/mes. ¿Imaginan lo que pasaría si este promedio se aplicara efectivamente? Para empezar, los mileuristas y los seiscientoseuristas pasarían a la historia. Sin embargo, eso no cuadra con la desigualdad salarial existente en Madrid, que es la más elevada de las 17 comunidades autónomas. Las 100.000 personas mejor remuneradas tienen un promedio salarial, en cómputo anual, de 6.500 euros mensuales, veinte veces más que las 680.000 con salarios más bajos, que sobreviven con un ingreso medio, también en cómputo anual, de 322 euros mensuales.

Y podemos aplicar el mismo criterio al trabajo: si en el reparto del empleo existente, entraran las 545.000 personas que se encuentran en paro, podríamos trabajar todas 31 horas en lugar de 37. ¿Por qué dicen que tal cosa es imposible?

Y lo mismo pasa con las políticas sociales, que son especialmente cicateras con los sectores más pobres y vulnerables de la sociedad. ¿Por qué los parados de larga duración no cobran una prestación adecuada?, ¿por qué la cuarta parte de las pensiones son inferiores a la Mínima fijada por el gobierno?, ¿por qué la Renta Mínima de Inserción sólo cubre a la sexta parte del colectivo para el que fue creada?, ¿por qué no se asegura alimentación, vivienda digna y sobre todo un empleo digno a todas las personas?

La solución a estos problemas es posible. Y sabemos que algunos sectores sociales tienen más responsabilidad que otros (“Políticos y banqueros” se decía en la Puerta del Sol en mayo de 2011). Pero en mayor o menor medida todas y todos tenemos alguna responsabilidad y estamos implicados, por acción o por omisión. Muchas gracias.

 

 

Madrid, enero de 2016.

* Una primera versión del presente texto se presentó en la Conferencia contra el hambre y por el derecho a la alimentación, que tuvo lugar en Madrid el 10 de abril de 2015. Las fuentes de los datos que se citan (INE, Eurostat, Hacienda, Seguridad Social, Comunidad de Madrid, etc.) han sido actualizadas en enero de 2016.

 

 

Carlos Pereda

(Invisibles de Tetuán, 15M)