¿ACOSO O DEFENSA DE LAS VÍCTIMAS? Respuesta a la sección de CCOO del Ayuntamiento de Madrid

Al conocer vuestro comunicado “CCOO solicita parar inmediatamente las agresiones y acosos al personal de Servicios Sociales“, los colectivos abajo firmantes y probablemente otros grupos que se movilizan desde el apoyo mutuo para resolver las emergencias más graves de la ciudadanía de Madrid (desahucios, hambre, exclusión social…) nos hemos sentido directamente interpelados por lo que, después de un estudio atento y contrastado, queremos contestar con mucha claridad pues están en juego asuntos muy importantes.
La nota hecha pública por CCOO no sólo falsifica la realidad sino que es una declaración de guerra contra los derechos de las personas que más duramente sufren los recortes sociales, con graves dificultades para el acceso a los recursos básicos de la vida, hasta el punto de que pedís la intervención policial contra ellas, sin haber contrastado antes la (des)información en que os habéis basado. Por descontado, es totalmente falso que hayamos ejercido ningún tipo de acoso ni de amedrentamiento sobre trabajadoras y trabajadores sociales y resulta vergonzoso que utilicéis el mismo lenguaje y las mismas mentiras que, por ejemplo, usan la patronal y los gobiernos para presentar acciones sindicales legítimas, tales como los piquetes informativos, como actos de “violencia”.
Somos conscientes de que los Centros de Servicios Sociales están infradotados en medios y en plantilla, así como de que los protocolos de atención establecidos deben ser modificados porque, más allá de los principios formales, en la práctica terminan promoviendo la beneficencia y la cronificación en la dependencia, en lugar de proteger los derechos de las personas y promover su emancipación. Lo hemos dicho muchas veces y nos gustaría que lo dijeseis también vosotros, desde dentro de los servicios sociales y del Ayuntamiento, ya que quienes pretendéis ejercer un sindicalismo de clase no podéis confundir la defensa de los derechos de las y los trabajadores con actitudes corporativas ni perder de vista la injusticia del sistema social en su conjunto, que golpea sin piedad a las familias más afectadas por la crisis, sin empleo, sin casa, sin luz, sin agua, sin atención sanitaria…
Vuestra nota nos parece irresponsable y nos obliga a una respuesta también pública, pese a que nuestra voluntad no ha sido nunca la de fragmentar al pueblo trabajador sino, por el contrario, la de unirnos contra los abusos de ricos y poderosos. Nunca hemos buscado el enfrentamiento con las y los trabajadores sociales ni hemos emitido amenazas como las que hacéis en vuestro comunicado, sólo hemos buscado que se resuelvan problemas de gravedad extraordinaria. Además, vuestro comunicado resulta francamente inoportuno porque precisamente tras el cambio de gobierno municipal se han abierto, al menos en algunos distritos, vías de diálogo y colaboración que podrían reducir las tensiones a las que nos vamos a referir, aunque nos da la impresión de lo que ha motivado vuestra nota ha sido precisamente el deseo de impedir que se produzcan las reformas necesarias en el funcionamiento de los Servicios Sociales.

Protocolos frente a derechos sociales
Nos acusáis de haber “violentado” los protocolos, cosa que difícilmente podemos saber ante la falta de transparencia existente y ante el constante incumplimiento por las administraciones públicas de sus propias normas; por ejemplo, suponemos que conoceréis bien, aunque no habléis de ello en vuestro comunicado, que la ley establece un plazo de tres meses para la resolución de las solicitudes de Renta Mínima de Inserción pero que la Comunidad de Madrid está tardando un año o más en responder, lo que también afecta a los Centros de servicios sociales dado que es en ellos donde se inicia el proceso.
Como sindicalistas tenéis la obligación de conocer la propia historia de vuestro movimiento y saber que cuando los protocolos son injustos y quienes los aplican no aceptan flexibilizar su aplicación, el único camino para el progreso social es la desobediencia civil. Ningún protocolo elaborado por los gobernantes puede convertir en justo lo injusto, ningún protocolo está por encima del derecho a techo, a alimentación, a vestido, a agua, a luz… Y de esas situaciones desesperadas y desesperantes estamos hablando, no de grupos de fans o hinchas que se saltan las colas para conseguir entradas para un concierto o un partido. Vuestro llamamiento al “orden” frente al empuje de la población desposeída es patético viniendo de donde viene. Pensadlo dos veces y atreveos a rectificar, aunque sólo sea por respeto a las muchas y muchos sindicalistas que en estos momentos están en espera de juicio por haberse atrevido a luchar por el bien común.

El apoyo mutuo
La parte de verdad en vuestro comunicado es que el origen de este conflicto son los acompañamientos por “grupos de ciudadanos”. Es decir, quienes os han incitado a escribir ese libelo reaccionario no soportan que las personas afectadas asistan acompañadas de otras personas. Si lo hacemos así y si aconsejamos que cualquier persona que acuda a un centro de servicios sociales lo haga acompañada no es para “asustar” con la fuerza del número, porque somos gente de paz y sólo consideramos como enemigas a las élites económicas y políticas que nos expolian, no a las y los trabajadores municipales. Lo hacemos porque, para superar los obstáculos burocráticos, la dificultad de una compleja maraña legal y una grave situación de desinformación, hemos comprobado que necesitamos ejercer nuestra inteligencia colectiva, compartir nuestras experiencias y saberes, incluso darnos apoyo moral en situaciones muchas veces desesperantes.
Lo hacemos porque descubrimos que es la única manera con la que algunas personas que llevaban años reclamando sin respuesta su derecho a un soporte social han empezado a conseguir algo; porque haciéndolo así hemos podido hacer ver en el transcurso de las citas que determinadas excusas dadas para no atender las necesidades urgentes de una persona no correspondían ni a las propias leyes vigentes; porque en ciertas situaciones de carencia material extrema es muy difícil conservar la calma; porque hemos necesitado de la memoria colectiva para recordar a la persona que nos atendía lo que ella o él mismo había dicho u ofrecido en la reunión y ahora parecía haber olvidado…
Dado que hacéis acusaciones reconociendo que no tenéis prueba documental de ello, vamos a deciros que, para citar algunas de las cosas que pasan cuando no hay testigos:
– lamentablemente muchas veces se “pierden” papeles o no se hacen las gestiones necesarias;
– ha habido mujeres embarazadas a las que, en vez de prestarles la ayuda necesaria, se les ha dicho que mejor que diesen a la criatura en adopción dado que no tenían medios para mantenerla;
– a compañeras que llevaban más de un año esperando la respuesta a la solicitud de una ayuda se les ha dicho que, dado que habían sobrevivido ese año sin ayuda, tenían que demostrar de qué habían vivido;
– que hace muy pocos días se ha mentido a una compañera diciéndole que los ingresos del RMI eran exclusivamente para comprar alimentos -y que por tanto le sobraba dinero para ello y no hacía falta adoptar una ayuda alimentaria ya concedida a un estricto régimen por prescripción médica-, cuando la ley deja claro que se refiere a todo lo que es indispensable para el sustento, habitación, vestido y asistencia médica.
Si queréis afrontar la verdad cara a cara, os podemos pasar una larga lista de situaciones vergonzosas, de las que no acusamos a la totalidad de ningún colectivo pero ante las que nos tenemos que proteger. A cualquier persona que se encuentra sola ante actitudes de ese tipo le resulta muy difícil reaccionar. Tenemos que apoyarnos unas a otras para seguir adelante.
Pero abordamos juntas los problemas y nos acompañamos porque es nuestro derecho, porque somos sujetos de derechos y no víctimas a las que se ayuda o no desde la arbitrariedad, porque necesitamos el apoyo mutuo para salir adelante y para cambiar las cosas. A vosotros os parecerá muy normal que cada vez que un empresario corrupto o los saqueadores de las “tarjetas black” -¿os suena?- son citados puedan ir acompañados de una corte de abogados; pues nosotras, como han hecho siempre las y los trabajadores en sus luchas sindicales, nos acompañamos mutuamente, cada una abogamos por las demás.
Y si una compañera tiene cita dentro de tres meses y no se la adelantan pese a haberle llegado la notificación de un desahucio para dentro de pocos días o haberse producido cualquier otra situación que no puede esperar, entonces sí, nos presentamos sin cita, para que nos atiendan, porque lo que está en juego son vidas. En vez de preocuparos por eso deberíais estar pidiendo la creación de un servicio de atención social de urgencia para este tipo de cosas; pero no, os ha sido más fácil satisfacer las quejas que os hayan hecho unas pocas personas y pedir, sin informaros, que nos echen encima a la policía municipal o nacional. ¿No os da vergüenza? Y nos decís que lo que hacemos “atenta contra el derecho a la igualdad de acceso a los servicios públicos”, lo que suena igual que cuando los sectores patronales más reaccionarios dicen que la presión sindical perturba el funcionamiento del mercado laboral y discrimina a quienes no se afilian. Al igual que muchos patrones quieren relaciones laborales en las que cada trabajador(a) esté aislado, vosotros estáis defendiendo un modelo de servicios sociales en el que las personas afectadas sean pasivas, meras receptoras de decisiones tomadas al margen de ellas, incapaces de unirse y aautogestionarse.

Reto para el nuevo ayuntamiento
Posiblemente, lo peor de todo es que esta nota salga ahora, y no durante el mandato del anterior gobierno municipal, porque quienes se sienten a gusto con el modelo de “beneficencia” seguido hasta ahora y aún vigente, han observado que, al menos en algunas juntas de distrito, se han abiertos vías de diálogo en la que podrían normalizarse los acompañamientos, facilitarse los empadronamientos y abrirse algunas puertas a la participación de las personas afectadas en la gestión de los servicios sociales (como se plantea en el Programa Político de Ahora Madrid, art. 3, 2.4.a). Al parecer, esa ha sido la gota que ha rebasado el vaso de ciertos intereses corporativos minoritarios y con capacidad de influencia sobre vuestra sección sindical. A nosotras nos amenazáis con la policía, lo que no va a cambiar en nada nuestro compromiso, pero si se lee con atención vuestra nota lo más llamativo es la clara amenaza que hacéis hacia el gobierno municipal si se abre al diálogo.
Mantenemos nuestra plena solidaridad con los derechos de las y los trabajadores municipales, sin excepciones. No estamos en guerra contra las y los trabajadores sociales, sino contra un sistema que causa pobreza y sufrimiento y contra un modelo de servicios sociales autoritario que no nos reconoce como personas con derechos y con voz sobre todo lo que nos afecta. Hemos dialogado y colaborado con foros de trabajo social y en nuestras reuniones han participado trabajadoras y trabajadores sociales que nos han aportado información muy valiosa. Hemos tenido roces y choques, sí, nunca con violencia, siempre con un sentido de justicia. Ahora mismo se están creando las condiciones para poner en marcha un cambio de modelo. En eso deberíamos poner todos nuestros esfuerzos, los nuestros, los vuestros, los de las y los trabajadores sociales, los del gobierno municipal. Vuestro comunicado es el mayor obstáculo que hasta ahora se ha puesto a esa posibilidad de cambio, tan necesario.
A vuestra disposición en defensa de los servicios públicos
Habéis hablado en público, os contestamos en público. Si queréis seguir esta guerra, hacedlo, tenemos cosas más importantes que hacer que mantener esta maldita polémica. Pero si queréis saber más de esta realidad, a vuestra disposición estamos. No tenéis más que decirlo.
Hay personas que no saben qué van a comer mañana ni dónde van a dormir y han empezado a organizarse. ¿Os preocupa? Debería alegraros, al fin y al cabo esto es una especie de sindicalismo social, al que por cierto bien podríais sumaros. Al fin y al cabo lo que estamos haciendo es defender cotidianamente los servicios públicos, lo que es obligación de toda la ciudadanía (también de los profesionales), pero de ninguna manera un coto privado en el que no podamos implicarnos el resto de la población. En ello se juega nuestra vida.

Comisiones de Antidesahucios, Banco de Alimentos e Invisibles
de la Asamblea popular 15M de Tetuán

10 de noviembre de 2015

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